Receptores respiratorios, incremento de pCO₂ y decremento de la pO₂
Incremento de pCO₂ y decremento de pO₂
El intercambio gaseoso en el cuerpo es comúnmente llamado respiración, tiene como función principal proporcionar oxígeno a los tejidos y desechar el CO₂, mediante 3 componentes principales:
- La ventilación pulmonar, se lleva a cabo con la inspiración y la espiración del aire, lo que provoca que se lleve a cabo un intercambio de aire entre la atmósfera y los alvéolos pulmonares.
- La respiración externa o pulmonar, es el intercambio de gases entre la sangre que circula en los capilares sistémicos y los capilares pulmonares. En esta etapa la sangre de los capilares pulmonares obtiene O₂ y pierde CO₂.
- La respiración interna o tisular, en la que se lleva a cabo un intercambio gaseoso entre la sangre de los capilares sistémicos y las células tisulares. En este proceso, la sangre pierde O₂ y adquiere CO₂.
El intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre el aire alveolar y la sangre pulmonar se lleva a cabo mediante difusión pasiva, proceso que puede ser explicado mediante la ley de Dalton:
"Cada gas ejerce su propia presión en una mezcla como si fuera el único, a esta presión de un gas específico se le llama presión parcial."
Intercambio gaseoso
En el proceso de respiración externa se lleva a cabo la difusión de O₂ desde el aire que se encuentra en los alveolos pulmonares hasta la sangre y la difusión de CO₂ en dirección opuesta. El intercambio gaseoso ocasiona que la sangre desoxigenada proveniente del ventrículo derecho se convierta en sangre oxigenada, la cual regresa a la aurícula izquierda.
A medida que la sangre viaja a través de los capilares pulmonares, esta va captando O₂ del aire alveolar y "suelta" CO₂, donde cada uno de los gases difunde de manera independiente desde el área donde la presión parcial es mayor hacia donde su presión parcial es menor.
La pCO₂ de la sangre desoxigenada es de 45 mmHg, mientras que la del aire alveolar es de 40 mmHg, por lo que el CO₂ difunde de la sangre desoxigenada hacia los alvéolos y la pCO₂ de la sangre disminuye a 40 mmHg
En la respiración interna la sangre oxigenada se convierte en desoxigenada a medida que el O₂ abandona el torrente sanguíneo. En este punto, existe una diferencia de presión parcial de oxígeno (pO₂) entre la sangre bombeada a los capilares y las células (100 mmHg y 40 mmHg, respectivamente), lo que ocasiona que el O₂ difunda desde los capilares a las células, como resultado, la pO₂ alcanza niveles de 40 mmHg cuando la sangre abandona los capilares sistémicos.
A medida que el O₂ difunde de los capilares a las células, el CO₂ se mueve en dirección opuesta, por lo que la pCO₂ celular es mayor que la de la sangre capilar sistémica y esto ocasiona que el CO₂ regrese a los capilares y la pCO₂ en sangre, aumenta.



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